Automatización de procesos

El trabajo repetitivo no tiene por qué ocupar a tu equipo

Analizamos las tareas administrativas y operativas que se repiten cada día, diseñamos un flujo que las ejecute sin intervención y dejamos claros los puntos donde una persona mantiene la última palabra.

El problema

Horas que se van en mover información de un sitio a otro

No son tareas difíciles. Son tareas que hay que hacer, que nadie recuerda con cariño y que consumen exactamente el tiempo que hace falta para atender mejor a los clientes.

Los mismos datos, escritos tres veces

Lo que llega por un canal hay que copiarlo a otro sistema, y de ahí a una hoja, y de ahí a un aviso. Cada copia es una ocasión de equivocarse y un rato que no vuelve.

Avisos y registros que dependen de la memoria

Confirmar, recordar, actualizar un estado, marcar lo que quedó pendiente. Funciona mientras alguien se acuerda, y falla justo los días de más trabajo.

Informes que obligan a entrar en tres sitios

Reunir cada mes la misma información desde herramientas distintas para acabar con la misma tabla de siempre, montada a mano.

Qué hacemos

Qué hacemos exactamente

Primero entendemos el proceso tal y como ocurre hoy, no como debería ocurrir sobre el papel. Después decidimos contigo qué merece automatizarse y en qué orden.

Mapeamos el proceso real: qué entra, quién lo toca, dónde se queda parado y qué información se pierde por el camino.

Separamos lo que es estable y automatizable de lo que depende de valoración humana, y dejamos lo segundo en manos de personas.

Conectamos las herramientas que ya usáis para que la información pase de una a otra sin que nadie la reescriba.

Preparamos los avisos y alertas para que salten cuando hay algo que atender, no como ruido de fondo.

Dejamos los registros y seguimientos en marcha: lo pendiente queda marcado, con responsable y sin depender de la memoria.

Preparamos la información recurrente para que los informes dejen de montarse a mano cada mes.

Definimos los puntos de control: qué se revisa, quién puede parar el flujo y cómo se corrige una excepción.

Implantamos por fases, empezando por lo que más tiempo consume y menos riesgo tiene.

Cómo se aplica

Tres formas de empezar según cómo trabajéis hoy

Situaciones reales, contadas como ocurren. No son casos de cliente ni resultados medidos: son ejemplos de uso.

Asesoría

Cada mes llegan los mismos documentos de los mismos clientes. El flujo los recibe, los clasifica, marca al que falta por enviar y avisa una sola vez, con la lista concreta de quién debe qué.

Empresa de servicios

Una solicitud entra por la web, se registra con su origen y su contexto, se prepara el presupuesto con las líneas habituales y una persona solo tiene que revisarlo y firmarlo.

Comercio con almacén

Los albaranes dejan de pasarse a mano a la hoja de control. El stock se actualiza al registrar la entrada y salta un aviso cuando un artículo baja del mínimo acordado.

Qué necesitamos de ti

Que nos enseñes cómo trabajáis ahora

Nada más. No hace falta que traigas nada documentado ni que sepas qué herramienta quieres. Necesitamos ver cómo entra y sale la información hoy, qué programas usáis y qué decisiones requieren criterio de alguien. Si un dato solo existe en papel o en la cabeza del equipo, lo primero que acordamos es dónde se va a registrar.

Cuándo entra una persona

La última palabra sigue siendo vuestra

Automatizar no es dejar el proceso suelto. En cada flujo definimos qué puede ejecutarse sin intervención, qué debe pasar por una revisión y qué se detiene en cuanto algo se sale de lo previsto. El equipo deja de teclear y pasa a supervisar, que es donde su criterio vale algo.

¿Qué parte de tu día se va en tareas que se repiten?

Cuéntanos cómo funciona el negocio hoy y revisamos qué se puede resolver sin que nadie esté pendiente. Te diremos con franqueza qué merece la pena abordar y qué no compensa tocar.

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